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lunes, 1 de marzo de 2010

Grandes medios desafían negativa de internautas a pagar por contenido



Por Eduardo Kragelund *

Los grandes medios de comunicación, jaqueados por la crisis económica y los desafíos tecnológicos, comenzarán a cobrar por la información que a diario cuelgan en internet, pese a que la mayoría de los internautas (79%) se niega a pagar por lo que pueden encontrar gratuitamente en la red, según las últimas encuestas.
La decisión del magnate australiano Rupert Murdoch, dueño entre otros diarios del neoyorkino Wall Street Journal y del The Times londinense, de empezar a cobrar a partir de junio el acceso a los contenidos de sus medios digitales tuvo un efecto contagioso entre los principales representantes del sector.

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The New York Times acaba de anunciar que comenzará a cobrar a los usuarios más asiduos a su sitio en la web para tratar de paliar la abrupta caída de los ingresos por publicidad y ventas.
El modelo escogido, que se empezará a aplicar en el 2011, prevé establecer un contador para asegurar que cualquier usuario pueda acceder de manera gratuita a un número determinado de noticias cada mes. Una vez superado ese número, aún por determinar, se empezará a cobrar.
Los directivos del diario de Manhattan aspiran a encontrar una fórmula ideal. Su editor, Arthur Sulzberger Jr., dejó claro cuál era la intención: mantener una posición de liderazgo en la web, sin reducir la base actual de usuarios ni los ingresos publicitarios. "No tenemos ningún intención de salirnos del ecosistema digital", dijo.
Al New York Times se les sumaron el español El Mundo y el francés Le Figaro, pero ambos han preferido cobrar por la calidad de la información que se ofrecerá a los nuevos suscriptores y no por la cantidad de artículos que deseen leer, como propone el diario estadounidense.
Se trata de sistemas mixtos, divididos, como en el caso del diario francés, en tres niveles. El primero, gratuito, contendrá la información en tiempo real, mientras que el segundo ofrecerá "los medios de ir más allá en la comprensión de la actualidad y discutirla" por ocho euros (42 pesos) al mes, según lo anunciado por el periódico.
"En internet, la información es abundante, pero no es fácil encontrarla de calidad, que es la que invita a reflexionar y actuar", explicó el diario.
El tercer nivel costará casi el doble (15 euros, 78 pesos), pero dará acceso a contenidos dirigidos sobre todo a empresarios, con bases de datos sobre las grandes compañías, motor de búsqueda de licitaciones, análisis económicos y financieros, la marcha de las principales bolsas del mundo y posibilidad de hacer reservas de restaurantes, hoteles y espectáculos.
La búsqueda de nuevos ingresos vía suscriptores online es la alternativa que han encontrado ante la crisis económica general y la que padece el sector, con la consecuente reducción de los gastos en publicidad, el incremento de los costos del papel y la restricción del crédito.
“Decenas de diarios están en quiebra”, escribió el director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet. “En Estados Unidos ya han cerrado no menos de ciento veinte. Ni siquiera se salvan los otrora ‘rotativos de referencia’: El País en España, Le Monde en Francia, The Times y The Independent en el Reino Unido, Corriere della Sera y La Repubblica en Italia, etc.”.
“El prestigioso New York Times tuvo que solicitar la ayuda del millonario mexicano Carlos Slim; la empresa editora de The Chicago Tribune y Los Angeles Times, así como la Hearst Corporation, dueña del San Francisco Chronicle, han caído en bancarrota; News Corp, el poderoso grupo multimedia de Rupert Murdoch, ha presentado pérdidas anuales de 2.500 millones de euros” (13.000 millones de pesos), agregó.
Pese a que se han reducido las páginas o suprimido suplementos y se han despedido a decenas de miles de trabajadores de prensa, los medios siguen con sus números en rojo y por ello buscan sanear sus cuentas con sus ediciones digitales.
Algunos han tenido éxito. El Financial Times, que hace años instauró un sistema semejante al que implantará The New York Times, tiene actualmente casi dos millones de usuarios registrados y 121.000 suscriptores que pagan por acceder a la información de www.ft.com .
Pero a nadie se le escapa que el diario londinense, así como la revista The Economist que también cobra por el acceso ilimitado a su versión online, tienen cautivo al mercado de empresas, bancos, casas de bolsa, grupos de inversión, etc., cuyos miles de ejecutivos consideran imprescindible la información que proporcionan para trabajar.
Uno de los ejemplos contrarios más recientes fue el del diario neoyorkino Newsday, que invirtió cuatro millones de dólares para rediseñar su sitio en internet y comenzó a cobrar por el contenido.
Al cabo de tres meses, el diario, cuya versión en papel se ubica en el décimo lugar de ventas de Estados Unidos, había conseguido 35 nuevos suscriptores que pagarían un total de 9.100 dólares al año, cantidad que no alcanza para cubrir el sueldo de uno de sus periodistas, según cifras de la publicación.
El problema central, de acuerdo a una encuesta realizada por la empresa investigadora de mercado Nielsen entre 27.000 personas de 52 países, reside en que casi ocho de cada diez usuarios (79%) de internet no están dispuestos a pagar por acceder a una información que pueden leer gratuitamente en otros sitios de la red.
Pero el “secreto” estaría, según el mismo sondeo, en ofrecer material de mayor calidad, especializada o exclusiva, dado que el 52% de los mismos entrevistados aceptaría pagar si se les diera esa clase de información.
"Muchos consumidores estarían dispuestos a pagar por contenido que consideren de alta calidad, hecho por profesionales. (…) Se habla mucho de la muerte de los medios de comunicación, pero el porcentaje de usuarios que pagarían es realmente prometedor", declaró el director del estudio al Financial Times, Nic Covey.

* Escrita para la agencia de noticias Télam.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La credibilidad de la prensa EE.UU. cae a su nivel más bajo en 20 años


Por Eduardo Kragelund

La credibilidad de los medios de comunicación estadounidenses se está viniendo a pique.
Según un estudio revelado esta semana por The Pew Research Center for the People & Press., dos de cada tres estadounidenses cree que las historias que leen, ven y escuchan en los medios carecen, a menudo, de rigor y precisión. Concretamente, sólo el 29% piensa que los medios presentan los hechos correctamente, mientras que el 63% dice que las noticias suelen ser inexactas. En el estudio inicial del Pew Research Center sobre el desempeño de los medios de comunicación, realizado en 1985, el 55% dijo que las noticias eran consideradas exactas, en tanto que el 34% las calificó de inexactas.
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La encuesta, a la que respondieron 1.506 adultos por teléfono a fines de julio, indica que casi las tres cuartas partes (74%) de los entrevistados afirma que los medios de comunicación tienden a favorecer a una de las partes en el tratamiento de las cuestiones políticas y sociales, mientras que sólo el 18% dice que tratan de forma justa a todas las partes. En el 2007, los que pensaban que la prensa se inclinaba hacia una de las partes sumaban el 66 % y en 1985 el 53%.
Junto con ello, el informe indicó que cayó a sus mínimos históricos el porcentaje de los estadounidenses que cree que las organizaciones noticiosas son independientes de los poderosos o de las grandes corporaciones (20 %) y el e los que piensan que los medios están dispuestos a admitir sus errores (21 %).
Respecto a la cobertura de la actividad presidencial, seis de cada diez estadounidenses (62 %) dice que los medios de comunicación son justos con la administración de Barak Obama, mientras que el 23 % sostiene que son injustos. De ellos, casi tres cuartas partes de los republicanos (73%) dice que la cobertura de la administración es justa, porcentaje que se reduce entre los demócratas (54 %) y los independientes (67 %).

The Pew Research Center recordó que, históricamente, los miembros del partido que controla la Casa Blanca han sido menos propensos a ver la cobertura de la administración como justa. En noviembre del 2005, por ejemplo, el 50% de la población dijo que la cobertura de George W. Bush era justa. Mientras que cerca de dos tercios de los demócratas (68%) consideraba la cobertura como justa, apenas un cuarto de los republicanos (25%) estuvo de acuerdo.

La encuesta señaló que la televisión sigue siendo la fuente de información más popular: el 71 % de los encuestados dijo que se entera de noticias nacionales e internacionales a través de ese medio. Le siguen Internet (42 %), los periódicos (33 %) y la radio (21 %), según los encuestados, quienes pudieron optar por más de una fuente.

Esto mantiene la tendencia registrada en diciembre pasado, cuando por primera vez un sondeo del Pew Research Center registró que más gente se había informado de noticias nacionales e internacionales a través de internet que mediante los periódicos tradicionales. En donde los diarios mantienen su ventaja por encima de internet es en las noticias locales: el 41% prefiere como fuente informativa a los primeros, mientras que sólo el 17 % busca ese tipo de noticias en línea.
Pese a las críticas que se desprenden del sondeo, la mayoría de los estadounidenses (59%) calificó a los medios de comunicación como "muy profesionales". La cifra, no obstante, muestra una baja sensible respecto al 2007 y a 1985, cuando la prensa era vista como muy profesional por el 66 % y el 72 %, respectivamente.

Para más información, vea los resultados de la encuesta (en inglés).

sábado, 15 de agosto de 2009

La ética, cada vez más ausente de la TV argentina


Por Eduardo Kragelund

La televisión argentina nunca se caracterizó por ser un ejemplo de ética periodística.
En algunos casos ―demasiados, por desgracia¬― es como pedir peras al olmo. A diario aparecen en la pantalla chica "periodistas" que no son, en realidad, periodistas. Se trata de locutores travestidos en reporteros que se dedican a leer lo que otros les escriben o se largan a editorializar ―lo que es más grave, aún― apelando a un sentido común que arrasa con los fundamentos del periodismo. Para estos supuestos periodistas no existen normas éticas ni principios periodísticos, como contar con fuentes seguras y confiables para dar una información o el compromiso de respetar a estas fuentes aunque eso pueda costar la pérdida de una primicia.
En otros casos son realmente periodistas, pero por algún motivo (dinero y divismo, casi siempre) dejaron de serlo. También los vemos a diario en la tele. Posan de independientes y objetivos, incluso algunos se las dan de rebeldes o irreverentes. Pero es sólo parte del circo para “vender” mejor. Algunos de estos ex periodistas usan su rating para extorsionar a las fuentes. En otras palabras, cobran por dar o no dar una información. Otros, en cambio, no se venden a cualquier postor: sólo trabajan para algún funcionario o defienden los intereses de un grupo.
Sea como sea, entre los “formadores de opinión”, como les gusta llamarse, hay pocos en los que se puede confiar. Desafortunadamente, este problema no es exclusivo de la televisión. Pero lo que acaba de suceder con una cámara oculta del Canal 13, narrado en un comunicado de repudio del Foro de Periodismo Argentino (Fopea) que reproduzco a continuación, es sólo una prueba más de las incontables faltas de ética a las que ya nos tiene acostumbrados la televisión argentina.
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Fopea repudia cámara oculta en un programa de TV

El Foro de Periodismo Argentino (Fopea) hace público su repudio a la utilización de una cámara oculta en el programa televisivo 70.20.10, que se emitió por Canal 13 de Buenos Aires el sábado 11 de julio. El citado procedimiento periodístico fue usado para grabar el testimonio de una mujer de 77 años que, por motivos personales, se encuentra en situación de prostitución, y que habría sido engañada por un equipo del programa días antes de la emisión, a pesar de que explícitamente había pedido que no se registre ni su imagen ni su voz.

12 de agosto de 2009
La mujer relató lo sucedido a gente que la está asistiendo legalmente. Dijo que hasta le “mostraron” que la cámara estaba apagada, lo que terminó siendo falso, tal como quedó demostrado luego en el programa que salió al aire.

Transcurridos los días, la vida de la víctima, de por sí complicada, encontró múltiples y graves inconvenientes originados en la difusión de su testimonio por un canal abierto de televisión en horario central, y que además luego fue repetido en otros programas. Actualmente la mujer se encuentra internada, con graves problemas de salud.

Fopea ha tenido históricamente una mirada crítica hacia la utilización abusiva de cámaras ocultas, y en 2006 plasmó una postura al respecto en su Código de Ética. Sólo en casos excepcionales, y si no hubiera otra opción, quienes integramos el Foro creemos que el registro subrepticio de un testimonio puede ser útil para dar cuenta de una información de interés público, siempre y cuando no se vulneren derechos personales y no se ponga en riesgo la salud, el trabajo o la vida de una fuente. Este extremo, queda claro, se ubica en las antípodas de lo ocurrido en el programa en cuestión.

Fopea entiende que la entrevista a la mujer afectada vulnera, como mínimo, tres preceptos básicos del periodismo, que están plasmados en los siguientes artículos del Código de Ética:

10. Los periodistas no aplican métodos propios de los servicios de inteligencia para obtener información. El uso de procedimientos no convencionales para lograr datos u obtener testimonios puede ser considerado sólo cuando se viera involucrado un bien o valor público. Nunca debe afectarse con ese fin la intimidad de las personas.

32. El periodista debe respetar la privacidad de las personas. Sólo cuando se viera afectado un bien o valor público por un aspecto relacionado con la intimidad de una persona puede prevalecer el derecho a la información de los ciudadanos por sobre la privacidad de un particular.

37. En el caso de que víctimas de tragedias o incidentes, o sus familiares y allegados, prefirieran no exponerse a la prensa, debe respetarse su posición y evitar difundir imágenes o sonido del momento en el que rehúsan la requisitoria periodística.

Ante el llamado de Fopea, desde la producción del programa 70.20.10 prefirieron no hacer ningún comentario al respecto.

Resulta evidente que, teniendo en cuenta la vulnerabilidad en la que se encontraba la víctima, la cámara oculta del programa 70.20.10 arrasó con el derecho a la intimidad de la persona que apareció en el informe citado. El Código de Ética de Fopea, como muchos otros en el mundo, promueve el “tratamiento honesto de la información”, y en este caso ni siquiera se tuvo en cuenta que la víctima, de avanzada edad, podría ver afectada su salud al hacerse público un testimonio que ella intentó mantener en reserva en todo momento.