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miércoles, 12 de mayo de 2010

Primas de hasta 500 dólares para los redactores "más online"



El New York Observer pretende ganar cuota de mercado en internet y para ello ha informado a sus redactores que aquellos que sean más "populares" en la red tendrán un premio de hasta 500 dólares cada mes para el más leído en el ciberespacio y 300 dólares para el segundo más seguido. El director del rotativo explicó que el plan de incentivos que se probará en mayo, junio y julio.

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Los periodistas podrán optar a cada uno de estos premios en cinco categorías: páginas vistas, número de posts publicados, seguidores en Twitter, número de comentarios y enlaces de páginas externas. Como limitación, cada redactor tendrá un tope de 2.500 dólares al mes en estos incentivos y no podrá ganar en las misma categoría dos meses consecutivos.
Asimismo, los redactores que trabajan exclusivamente para la página web no podrán optar a estos premios. Un comunicado entregado al personal también explica algunos trucos para ganar los incentivos. Así, por ejemplo, se recomienda utilizar el servicio de estadísticas de Google y Twitter para ver de qué se está hablando en la web y escribir sobre los temas más populares.
Otros trucos propuestos por la dirección es enlazar las noticias con historias anteriores, usar redes sociales para vender a más público las noticias, utilizar Twitter con frecuencia, responder a las opiniones sobre los artículos propios o invitar a los lectores a comentar las noticias con comentarios del tipo "la conversación comienza".

Información de Europa Press

miércoles, 5 de mayo de 2010

Associated Press vigilará sus noticias


Associated Press (AP) ha puesto fecha al lanzamiento de su anunciado sistema de monitorización de contenidos en internet. La agencia estadoundiense pondrá en marcha el 14 de julio próximo un registro de sus noticias ("news registry") que le permitirá conocer cuándo y cómo son utilizadas en webs de terceros, para poder detectar de esta manera los casos en que se violan los términos de uso y actuar en consecuencia.
El sistema incluirá una especie de ficha técnica de cada información o pieza audiovisual, en la que se dará cuenta de su autor, lugar de publicación y de elaboración y condiciones de reproducción, entre otros datos. AP ha conseguido este desarrollo, con tecnología abierta para que otros medios pueden valerse de ella, en colaboración con The Media Standards Trust (MST).
La idea de AP es que otros editores también aprovechen su "news registry" para luchar contra la vulneración de los derechos intelectuales en la Red, un tema que le preocupa desde hace tiempo a la agencia. Hasta el momento 200 periódicos miembros de AP se han apuntado a probar esta iniciativa y la agencia espera que lleguen a 600 para la fecha de su lanzamiento.

Publicado por 223grados.com

lunes, 15 de marzo de 2010

Reuters pide a sus periodistas que no den primicias en Twitter ni enlacen a Wikipedia


223grados.com

Reuters también se ha sumado a la lista de medios que indica a sus periodistas cómo comportarse en las redes sociales. La agencia de noticias británica ha elaborado una guía en la que insta a sus trabajadores a utilizar estas plataformas, aunque al mismo tiempo les recomienda tomar una serie de precauciones para no dañar ni su reputación e indepedencia ni la de la empresa. Entre otras cosas, les pide que dividan sus perfiles profesional y privado, que no respondan ni escriban posts "en caliente", que no usen la Wikipedia como fuente y que no den primicias en Twitter.

Reuters aclara que este manual no pretende coartar la actividad de sus periodistas en la llamada "web social" sino respaldarla y que confía en su sentido común y buen criterio, pero que aún así considera necesario tener en cuenta los riesgos que existen.

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La exactitud, la integridad y la imparcialidad son valores fundamentales para la agencia que no tienen por qué cambiar en internet, según aclara en la guía, en la que además advierte que si así sucediese la empresa se reserva el derecho a tomar medidas para evitarlo.

Entre otros consejos, Reuters incluye los de resistir la tentación de responder con enfado a los comentarios agresivos o equivocados, pensar siempre qué pasaría si un medio luego recogiera un post o parte de él y no suspender el juicio crítico debido a la inmediatez y sencillez que presentan Twitter o Facebook para compartir o comentar información.

La agencia también llama a no revelar afiliaciones políticas o de otro tipo en los perfiles de las redes sociales y blogs personales, analizar muy bien a qué grupos suscribirse, utilizar las opciones de privacidad que ofrecen las plataformas y no recurrir al anonimato.

Separar perfiles

Reuters estima oportuno que sus empleados distingan entre su perfil profesional en las redes sociales y su perfil personal, y que no den demasiados datos de su vida privada en el primero.

En el caso del perfil profesional, además les aconseja que pidan permiso a sus superiores antes de abrirlo, ya que demanda una alta dedicación y puede interferir con los intereses comerciales de la compañía o servir para delatar a las fuentes.

Twitter

La agencia británica reserva un apartado especial a Twitter. En él, dice que la plataforma de microblogging puede servir como fuente siguiendo ciertos lineamientos preestablecidos y que su uso es conveniente en el caso de periodistas especializados y del área digital para difundir noticias, retransmitir eventos en directo y recoger la participación de los lectores, entre otras aplicaciones.

En este sentido, vuelve a insistir en contar con la aprobación de los jefes, revelar en el perfil la pertenencia a Reuters y mantener los anteriores parámetros de independencia y cautela, aunque afirma con rotundidad que no se deben dar primicias en Twitter.

La empresa insiste a lo largo de todo su instructivo en extremar el cuidado con lo que se publica y comenta, ya que en las redes sociales no siempre es posible instrumentar su política de que una segunda persona contraste los textos y los datos proporcionados.

Por último, aclara que, si se ha cometido un error, lo adecuado en Twitter es publicar un nuevo tweet anteponiendo la palabra "corrección".

Uso de la Wikipedia

Finalmente, Reuters advierte que si bien las enciclopedias online colaborativas como Wikipedia pueden servir como "punto de partida" de una investigación, no se tienen que utilizar como fuente fidedigna ni única, ni se deben citar, copiar ni enlazar en los artículos.

Antes que la británica han tomado cartas en el asunto medios como los periódicos Los Angeles Times, Washington Post y Folha de S.Paulo, la cadena de radio NPR y la agencia AP, entre otros.

sábado, 30 de enero de 2010

Herramientas digitales para periodistas


El Knight Center para el Periodismo en las Américas publicó en línea “Herramientas Digitales para Periodistas”, de la argentina Sandra Crucianelli, libro que se puede bajar en formato PDF y de manera gratuita en el mismo sitio del centro.

"En el Centro Knight utilizamos tecnologías digitales para enseñar periodismo de excelencia, pero también enseñamos a excelentes periodistas a mejorar su trabajo aún más. Este libro encaja perfectamente en ambos objetivos", dice Rosental Calmon Alves, director del Centro Knight para el Periodismo en las Américas. “Le muestra a los periodistas cómo pueden utilizar las importantes herramientas digitales disponibles gratuitamente y que pueden ser relevantes en sus trabajos diarios".

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El nuevo libro de Crucianelli, escrito en castellano, es un manual práctico. Incluye, por ejemplo, capítulos sobre cómo acceder a bases de datos y documentos oficiales utilizando redes sociales como Facebook y Twitter, y cómo aprovechar herramientas específicas, tales como videoconferencias, galerías de fotos y blogs.

"Las herramientas digitales son tan importantes para los periodistas de nuestro tiempo, como las bibliotecas y los archivos lo fueron para los reporteros de otros tiempos. Ahora, gracias al entorno digital no solamente podemos encontrar datos, sino que, además, podemos procesarlos mejor para descubrir primicias ocultas en bases de datos, tablas, gráficos o series de números", señaló.

Crucianelli, quien ha trabajado con el Centro Knight desde 2004, ha diseñado y dictado cursos en línea del Centro Knight sobre periodismo de investigación, cobertura electoral y herramientas digitales. Otros libros del Centro Knight son: Periodismo 2.0: Una guía de alfabetización digital, por Mark Briggs y Cómo escribir para la Web, por Guillermo Franco.

miércoles, 20 de enero de 2010

AP marca la pauta del futuro de las noticias en Internet


Por Russell Adams (The Wall Street Journal)

Un acuerdo entre Associated Press y Yahoo Inc. podría trazar el futuro de las noticias en la Web, al imponer mayores restricciones y ponerle un precio más alto al contenido que la agencia distribuye a través del sitio de noticias del portal de Internet.

El acuerdo, que se espera que se concrete en las próximas semanas, podría ser una solución a un dilema que cobra cada vez más urgencia en la industria de los medios de comunicación: cómo las organizaciones de noticias lidian con los mayores portales de Internet, que algunas editoriales dicen se benefician injustamente de su trabajo y les restan decenas de millones de dólares en ingresos.
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AP ha estado negociando con Google Inc., Microsoft Corp. y Yahoo sobre nuevas condiciones que gobiernen la distribución de los artículos de noticias de AP a través de esos sitios, y la presión sobre todas las partes involucradas va en aumento a medida que se acercan las fechas de vencimiento de los acuerdos previos.

Google, cuyo contrato con AP se vence a fines de enero, recientemente dejó de añadir noticias de AP a su sitio Web en un aparente esfuerzo por borrar cualquier contenido del servicio de noticias de su portal antes de fin de mes, en caso de que no llegue a un nuevo acuerdo.

El gigante de Internet asegura que su contrato con AP le "permite publicar su contenido en propiedades de Google", pero que en estos momentos no está "añadiendo contenido nuevo de AP".

Un portavoz del servicio de noticias rehusó realizar comentarios sobre sus negociaciones. Yahoo también declinó referirse al tema y se limitó a decir simplemente que AP es uno de sus socios de contenido más importante. "Yahoo valora nuestra extensa relación con AP y espera que se mantenga en los próximos años".

AP, con 243 oficinas en 97 países, tiene poderes de organización únicos en una industria fragmentada. La agencia lidera el esfuerzo por controlar cómo y cuándo aparece su material en Internet, tanto en los sitios de noticias de cada uno de los portales como en los resultados de búsqueda que dirigen a los lectores a artículos de AP en los sitios Web de sus miembros. La cooperativa noticiosa sin fines de lucro está actualmente probando un sistema para identificar y monitorear sus artículos y, en un futuro, también los de sus miembros, para asegurar que se cumplan las condiciones de uso de sus acuerdos.

AP ha dicho que su objetivo es corregir acuerdos anteriores, que dieron a portales de Internet como Yahoo acceso a una gran gama de sus artículos en línea en un solo paquete. Esos acuerdos ayudaron a popularizar el material de AP, pero ejecutivos dicen que diluyó el valor de su oferta noticiosa al no limitar su disponibilidad ni distinguir artículos únicos.

Los esfuerzos llegan en momentos en que otras empresas de medios escritos buscan la manera de recaudar dinero por su contenido en línea ahora que la publicidad —su fuente clave de ingresos— se ha erosionado y muchos de sus lectores obtienen sus noticias de Internet.

News Corp., que es propietario de The Wall Street Journal, ha sido también un fuerte crítico de Google y otros sitios que publican extractos de sus noticias. La empresa con sede en Nueva York ha mantenido conversaciones con Microsoft Corp. sobre un plan para eliminar el contenido de los periódicos del grupo del motor de búsqueda de Google pero seguir mostrándolo en los sitios en línea de Microsoft, según personas al tanto.

Las negociaciones de AP con Yahoo han incluido la posibilidad de licenciar por partes el material de la cooperativa de noticias, con los artículos noticiosos separados del material más exclusivo, por ejemplo, según personas familiarizadas con el tema.

Dependiendo de la opción por la que se decida Yahoo, una nueva estructura tarifaria podría implicar un mayor costo para el gigante de Internet, dijeron esas personas. AP también ha pedido a Yahoo que cumpla con términos de uso más estrictos en su propuesto acuerdo de dos años. AP quiere mantener abierta la posibilidad de distribuir otro contenido valioso a otros medios de noticias o de manera directa a los lectores, aseguran las fuentes.

El nuevo sistema de monitoreo de AP también ha sido incluido en sus negociaciones con Yahoo, Google y Microsoft, cuyos motores de búsqueda generan hasta 50% del tráfico a los sitios Web de los periódicos más importantes.

Ejecutivos de AP han dicho que el sistema no sólo rastrearía los sitios independientes que vuelvan a publicar los artículos sin autorización ni pago, sino que también generaría más dinero del contenido distribuido a través de los motores de búsqueda. El sistema, que fue anunciado a mediados del año pasado, todavía está en fase beta, dijo AP.

Google ha dicho siempre que se considera un amigo de las casas editoriales y que éstas son libres de permitir el acceso a su material a los usuarios de Google. También ha trabajado con algunos medios para crear productos diseñados en parte para impulsar el tráfico a sus sitios Web.

Algunos portales de Internet podrían ser reacios a suscribirse al nuevo sistema que les da a las editoriales información extensa y control sobre el contenido.

"No todas las noticias provienen de AP", dice Danny Sullivan, editor de SearchEngineLand.com, que rastrea a los motores de búsqueda.

Al ser la primera en realizar este tipo de negociaciones, AP podría proveer una oportunidad para otros periódicos y compañías de diarios de entablar acuerdos similares, dijo Jim Moroney, editor de The Dallas Morning News.

martes, 6 de octubre de 2009

El periodismo de calidad no es barato


Por Peter R. Kann, ganador del Premio Pulitzer y presidente de la junta de Dow Jones & Co., la casa editorial de The Wall Street Journal, hasta el 2007.

Imagine que es el dueño de una venerable y rentable empresa cuyo éxito se basa en la calidad de su producto distintivo, la lealtad a la marca de sus clientes y el precio justo que están dispuestos a pagar por el valor que provee.

Luego contrata a gerentes inteligentes y jóvenes que desarrollan una versión nueva y mejorada de su producto que puede ser distribuida de forma más rápida y ser accedida más fácilmente que la vieja. La nueva versión, esencialmente un producto reempacado ya que los componentes centrales son los mismos, es atractiva para los clientes tradicionales y los nuevos. Esto no es ningún misterio, ya que a diferencia de la versión vieja, por la cual todavía cobra una tarifa, la nueva es ofrecida de forma gratuita.

En consecuencia, su base total de clientes crece pero sus ingresos no. Sus ganancias disminuyen a medida que la versión gratuita le quita clientes al producto pagado. Empieza a preguntarse si podría haber una pequeña falla en su nuevo modelo de negocio, si tal vez debería haber cobrado por la versión nueva y mejorada, pero todos los expertos ahora le dicen que es demasiado tarde para eso.
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Así fue cómo los dueños de diarios, seducidos por el atractivo del nuevo medio de distribución llamado Internet, les dieron a los discípulos de la Web permiso para tomar su producto cuidadosamente elaborado —las noticias— y reempaquetarlas con todo tipo de elementos extras como la interactividad, las actualizaciones instantáneas y archivos históricos, y luego lo regalaron a las mismas personas y otras de las que aún se esperaba que pagaran por el producto tradicional impreso en hojas de diario. Algo no encajaba en esta lógica.

De hecho, un analista de negocios recién llegado de Marte podría preguntarse de manera lógica por qué un producto impreso difícil de manejar, que se pone viejo apenas sale de la imprenta y que no se actualiza hasta el otro día, no debería ser gratuito considerando que el nuevo producto en Internet, que ofrece todas las mismas noticias y más y que va cambiando a la par de las noticias, no vale un precio alto. Un marciano más astuto podría llegar a la conclusión que habría que dejar que los clientes elijan, u ofrecerles una combinación, pero que no habría que esperar que paguen por ambas versiones.

Basado en la costumbre de leerlos durante casi 60 años y los 50 años que llevo trabajando en ellos, los diarios son mi medio preferido de acceder a y asimilar las noticias, pero no sucede lo mismo con mis hijos y será aún más diferente para sus hijos. Más y más personas claramente prefieren ver las noticias en línea y, por supuesto, prefieren obtenerlo gratis. Bueno para ellos, pero tan bueno para las compañías editoriales cada vez más empobrecidas que venden (o en la actualidad regalan) noticias, para menguante grupo de reporteros y editores que las producen, o para el futuro de las noticias como las hemos conocido.

Su espiral descendente comenzó varias décadas antes de la llegada de Internet a medida que las casas editoriales se apoyaron cada vez más en la publicidad como su principal fuente de ingresos, buscaron público cada vez mayor para atraer anunciantes y mostraron cada vez menos confianza de que podrían atraer ese público al cobrar un precio justo por las publicaciones que producían. De esta manera, mucho antes de la llegada de Internet, las editoriales estaban descontando suscripciones, ofreciendo toda clase de elementos secundarios, y regalando más y más copias para mantener las artificiales cifras de circulación.

En su nivel más simple, mientras los consumidores esperaban pagar US$1,50 o US$2 (o más en Starbucks) por una mediocre taza de café, les ofrecían un diario de calidad por 50 centavos, o a veces aun menos. El hecho de que todavía hubiera ingresos publicitarios era un testamento de una economía en auge y alternativas limitadas, en particular en nuestros numerosos mercados de diarios monopolistas.

Si las casas editoriales tuvieron la culpa por buscar un público cada vez más grande, los editores e incluso los reporteros muy a menudo fueron cómplices. La lista de fallas y defectos periodísticos modernos es larga, pero ciertamente incluye la confusión de las línea entre noticia y opinión y entre noticia y entretenimiento, el periodismo de "perro de ataque", un excesivo énfasis en el conflicto en lugar del contexto, el pesimismo y el cinismo (a diferencia de un apropiado escepticismo y criticismo), la ortodoxia social, el elitismo, una capacidad de concentración muy limitada y más. Sí, el tradicional medio impreso se volvía menos atractivo, pero sus mensajes también se volvían menos informativos.

De cualquier modo, para cuando llegaron las ediciones en Internet, la filosofía reinante en la mayoría de las compañías editoriales ya era que no se podía esperar que los clientes pagaran mucho por contenido, que era más fácil simplemente apoyarse en la publicidad. Las nuevas ediciones en Internet eran simplemente la última extensión de esa tendencia: noticias gratuitas para el consumidor, dependencia absoluta del anunciante.

Eso, sin embargo, no funcionó como se esperaba. La publicidad en línea, dada la casi ilimitada oferta y el surgimiento de ingeniosos competidores como los sitios de búsquedas, no ha sido para nada lo que las editoriales se proponían. Las tarifas y los ingresos de la publicidad en las ediciones en Internet son sólo pequeñas fracciones de los del diario impreso tradicional. Asimismo, a medida que la publicidad impresa continúa su constante declive, la publicidad en línea ni siquiera está cerca de compensarla.

Las ediciones impresas todavía tienen clientes dispuestos a pagar al menos una suscripción con descuento, pero van quedando menos de estos clientes a medida que las ediciones gratuitas en línea se los quitan. En consecuencia, las editoriales deben hacer malabares con sus productos gemelos —el viejo en un declive inexorable y el nuevo que rechaza el aspecto comercial— y rezar que el futuro sea un poco diferente.

En realidad, es el presente que podría haber sido distinto. Al comienzo de la era de las ediciones en línea, The Wall Street Journal, así como todos los demás, tuvo que elegir un servicio gratuito o pagado. En ese entonces, yo era el presidente de la junta de Dow Jones, la casa matriz del Journal, y de hecho solamente nosotros optamos por cobrar por nuestro contenido en Internet. Los motivos de esta decisión han sido objeto de mucha especulación.

Permítame explicarles: debido a que es un diario principalmente de negocios, el contenido del Journal era distinto y en gran parte único. Ese contenido tenía, probablemente, un grado mucho mayor de esencialidad para los clientes que las noticias generales o de entretenimiento. Y aunque Internet era un nuevo medio, Dow Jones tenía experiencia de varias generaciones en la transmisión electrónica de noticias a través de los cables y servicios de noticias. Así que el nuevo mundo no parecía totalmente nuevo.

Más importante que cualquiera de esos elementos, sin embargo, era una tradición y cultura que siempre había asignado un alto valor sobre las noticias y que siempre había esperado que los clientes pagaran el precio total y justo por noticias sin importar cómo, cuándo o dónde fueran transmitidas. Por lo tanto, la decisión de cobrar por una edición en línea fue más por consistencia que por valentía. ¿Por qué daríamos todo nuestro valioso contenido y más de forma gratuita a través de un nuevo canal de distribución mientras cobrábamos varios cientos de dólares al año por ello en otro? La única respuesta razonable era no hacerlo. El resultado es que el Journal tiene dos exitosas ediciones pagadas, impresa y en línea, que pueden ser vendidas juntas o por separado. Y otros en la industria que alguna vez se burlaron de un modelo de negocios tan extraño ahora parecen tener envidia.

Suponga que cuando se lanzaron las ediciones en línea por primera vez otros diarios hubieran tomado la misma decisión. Si, el Journal era diferente, pero no era la única publicación con contenido de calidad, fortalezas únicas y una sólida tradición periodística. Quizás el New York Times, el Washington Post y un par más. Se habría sentado un precedente por parte de los líderes de la industria, se habría comenzado una tendencia y una industria llena de borregos como esta habría seguido a sus líderes por un camino quizás riesgosos, pero al menos más racional que seguirlos hasta el abismo.

Ahora se está argumentando que es muy tarde para que las casas editoriales cambien de curso. Los clientes de las ediciones en línea han tenido más de una década para disfrutar las noticias gratuitas que los diarios proveen y como en cualquier negocio es mucho más difícil el comenzar a cobrar cuando los clientes se han condicionado a esperar algo por nada. Así que es tarde para que la industria cambie y hacerlo será riesgoso y doloroso.

Las bases de clientes de las ediciones en línea se reducirían radicalmente, al menos al principio. Los anunciantes se molestarían y demandarían tarifas más bajas. El énfasis de marketing tendría que ser redireccionado a quién está leyendo una publicación, impresa y en línea, en vea de simplemente cuántos. Los propios productos de noticias en ambos medios tendrían que mejorar. Pero lo que esta decisión realmente representa es elegir un veneno y al menos la decisión de comenzar a cobrar ofrece una esperanza de limpiar es sistema y comenzar el camino a la recuperación.

La razón por la cual esto importa tiene poco que ver con la situación de las casas editoriales o incluso con el futuro de los periódicos. La verdadera amenaza es para el futuro de las noticias: relevantes, informativas y confiables del mundo a nuestro alrededor. Eso está desapareciendo a medida que los diarios, cuyos reporteros aún producen la mayoría de noticias, no pueden seguir haciéndolo. A medida que sus presupuestos de noticias y nóminas continúan reduciéndose, la pregunta clave es ¿qué puede llenar ese vacío?

La televisión ni siquiera comienza a llenarlo. Las cadenas abiertas lo intentaron y ahora han abdicado ante los llamados canales de noticias por cable. Estos, a su vez, ahora dedican la mayoría de sus recursos a cubrir celebridades, crímenes y diversas curiosidades sociales y a programación de horario estelar que pretender tener análisis y opiniones informadas pero que principalmente ofrece el espectáculo de extremistas gritándose entre si. Hay muy pocos recursos e incluso menos compromiso de cubrir noticias más allá de inundaciones e incendios.

Internet tampoco está llenando el vacío noticioso. Hay cientos y cientos de sitios Web y blogs que se jactan de proveer noticias, pero virtualmente ninguno de ellos incluso pretende seguir el rol tradicional de los diarios, que es invertir en nóminas profesionales dispersadas a lo largo de una comunidad, el país o el planeta para cubrir, analizar y sólo entonces comentar sobre los eventos. De hecho, todo lo que hacen es comentar.

Por su parte, el modelo de negocios de las ediciones gratuitas en línea de nuestros diarios no alcanzan a comenzar a cubrir el costo de un periodismo significativo. Así que las ediciones en línea con grandes audiencias, principalmente canibalizadas de sus audiencias impresas, dependen de las pobres ediciones impresas para casi todas las noticias que regalan. Tristemente, hay menos y menos de eso y el que finalmente saldrá perdiendo, por supuesto, será el público.

Kann, reportero ganador del Premio Pulitzer, fue presidente de la junta de Dow Jones & Co., la casa editorial de The Wall Street Journal hasta 2007.

lunes, 27 de julio de 2009

Los "piratas" pagarán por copiar noticias


Los medios están luchando contra la piratería. La prensa ha puesto sus esperanzas en las plataformas digitales como medio de afrontar la llamada crisis del papel. Pero hacer negocio en Internet no es sencillo. Si rentabilizar la información que los medios difunden en sus web es ya uno de los principales problemas para hacer que funcione, evitar que otros hagan dinero con los contenidos propios es fundamental.
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Puede que la fórmula no sea evitarlo, sino compartir las ganancias. Una empresa californiana, Attributor -cuyas herramientas ya utilizan algunos de los medios más reconocidos-, quiere hacer que sus clientes se lleven una parte de los beneficios que obtengan otras páginas por publicar sus noticias, según ha publicado The New York Times (NYT). El diario estadounidense es uno de los usuarios de Attributor -también Financial Times, Frankfurter Allgemeine o las agencias Associated Press y REUTERS-, cuyos programas permiten realizar búsquedas en la red para detectar aquellos sitios que copian los artículos publicados en los medios digitales.

Jim Pitkow, jefe ejecutivo de Attributor, quiere ir más allá. Quiere hacer que los piratas paguen, literalmente, por utilizar contenidos de otros para ganar dinero. El mecanismo del proyecto -aún es sólo eso- parece sencillo: el programa registra Internet y detecta las webs, blogs, etc., que publican noticias robadas, después la aplicación desvía parte del dinero que la página ingresa por publicidad a los titulares de los derechos de autor, es decir, a los medios de donde salieron.

La idea, no obstante, aún tiene que conseguir el visto bueno de los dos grandes gestores de publicidad en Internet, Google y Yahoo, a quienes no parece hacerles mucha gracia proponer a sus anunciantes un modelo de ingresos compartidos. "Aún estamos en pruebas", ha dicho Pitkows a NYT, "vamos a demostrarles (a las redes de publicidad) que la piratería es un asunto importante y aquí está la escala".

Según datos de Attributor, un artículo aparece, de media, en 11 sitios no autorizados a reproducirlo. La muestra del estudio, elaborado en enero, incluía 250.000 noticias de 25 publicaciones distintas. La empresa ha calculado unas pérdidas anuales de 250 millones de dólares (175,5 millones de euros), si se tiene en cuenta que cada artículo tiene cinco veces más lectores fuera de los sitios de los medios originales.

La idea no ha esquivado el debate. Lincoln Millstein, vicepresidente para medios digitales de Hearst -editora de Esquire y Cosmopolitan- no considera que la compañía tenga importantes pérdidas debido a la piratería: "No creo que sea un gran problema", confesó a NYT. Para el presidente de REUTERS, en cambio, "(el plan) parece ser una forma de poner orden en el caos".

Portavoces de Yahoo y Google han comentado que no han tenido la oportunidad de revisar la propuesta de Attributor en profundidad. En cualquier caso, ambos coinciden en que su política de retirar los anuncios de páginas que colgaban material con copyright sin tener autorización ya es suficiente para apoyar a los medios.

Pitkow confía en que las dos redes den, finalmente, luz verde al proyecto. Si la persuasión no funciona, tanto la empresa como las publicaciones cuentan con una amenaza: exigirán la retirada de todos los anuncios que estén colocados en páginas piratas, y eso requiere tiempo y dinero.

El País, Madrid

sábado, 25 de julio de 2009

The New York Times evalúa cobrar por su contenido en línea



Por Russell Adams (The Wall Street Journal)

New York Times Co. anunció ayer una sorpresiva ganancia gracias a fuertes reducciones de costos y un beneficio fiscal extraordinario. Por su parte, la presidenta ejecutiva, Janet Robinson, dijo que planea recortes adicionales y que insistirá más en la venta de activos para tratar de restablecer la salud de la empresa.

Robinson también trabaja en el próximo paso crítico: tratar de convencer a los anunciantes de que el periódico se está adelantando a los cambios tecnológicos que están perjudicando al negocio.
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En una entrevista esta semana, Robinson dijo que en los últimos meses había recibido a muchos grupos de ejecutivos publicitarios en la sede del diario en el centro de Manhattan. Allí, les ofreció una visión del futuro de Internet del periódico.

En una mañana reciente, Michael Zimbalist, subdirector de investigación y desarrollo de Times Co., hizo las veces de guía en un tour por el piso 28 del edificio del periódico. El tour se centra en lo que Zimbalist llama el "apartamento del futuro", una pequeña habitación con un sofá, una televisión de pantalla plana grande y cuatro pequeñas pantallas en otra pared.

La distribución intenta recrear cómo un lector podrá recibir contenido del New York Times enviado con la ayuda de varias tecnologías, incluyendo fuentes de formato RSS y Twitter. En una demostración, un trabajador recibe un mensaje de Twitter por parte de un amigo que le recomienda un video del columnista de cocina del diario. Zimbalist elije la recomendación en una pantalla y la arrastra a su TV de pantalla plana, la cual reproduce el video. Una receta relacionada al video aparece luego en el iPhone de Zimbalist acompañada de un aviso para un supermercado.

Zimbalist dice que pasará al menos un año para que los lectores puedan repetir esa experiencia. Aun así, los ejecutivos del diario dicen que los tours los han ayudado a retener anunciantes.

Robinson también estudia planes para empezar a cobrar a los lectores por acceso al contenido en línea de Times Co. La ejecutiva dijo ayer que la empresa está tratando de determinar cuántos de sus lectores estarían dispuestos a pagar y cuánto.

Las ganancias de Times Co. del segundo trimestre indican los desafíos que enfrenta Robinson mientras trata de rediseñar la compañía de un periódico de 160 años a medida que Internet y la economía modifican la estructura de la industria publicitaria.

Las utilidades de US$39,1 millones representan un salto de 85% frente al mismo lapso de 2008 e incluyen un beneficio fiscal de US$37,7 millones.

La venta de publicidad cayó más de 30% en el trimestre, aunque Times Co. registró mejoras en los ingresos generales en todos los meses del período. Aun así, ejecutivos de la compañía dijeron que hay algunas señales de recuperación inmediata.

Lo que ocurra el año entrante seguramente defina la carrera de Robinson, quien lleva cuatro años y medio en la presidencia ejecutiva. Desde 2005, los ingresos de la empresa han caído 6% y las acciones de Times Co. han perdido casi 85% de su valor. La empresa ha pasado apuros para reducir su personal y vender activos.

"Nos estamos situando en tal posición que nos beneficiaremos de una mejora en la publicidad", dijo Robinson, de 59 años. "Hemos hecho mucho para armar una estructura para una recuperación exitosa".

sábado, 11 de julio de 2009

Once claves para ser un buen periodista web

Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano

En el marco del Taller Editores Frente a la convergencia, que se realizó en Bogotá (Colombia) del 30 de junio al 3 de julio, el maestro de la FNPI Jean François Fogel elaboró una serie de recomendaciones para los periodistas que trabajen o quieran incursionar en el creciente ámbito del periodismo digital. Esta es la propuesta de Fogel.

1. No dejar de ser periodistas: Más allá de los cambios que han causado los nuevos formatos y las nuevas tecnologías, los fundamentos de investigación, reportería y ética que rigen este oficio siguen vigentes.

2. Bajarse del pedestal: Internet ha terminado con la superioridad que los periodistas tenían frente a las audiencias. Hoy esta relación es horizontal, por eso, es necesario que los periodistas se liberen de su ego y aprendan a entender, valorar y aprovechar los intereses y la participación de las audiencias.

3. Generar debates: Internet es el medio de participación por excelencia. Su inmediatez, su facilidad de acceso y sus herramientas interactivas son el escenario perfecto para generar opinión, debates y desafiar a las audiencias a que se hagan parte activa de la información.

4. Sumergirse en la cultura digital: Es imprescindible que un periodista web esté al tanto y participe activamente en redes sociales, canales de información, blogs, comunidades y sepa aprovechar las herramientas de la web 2.0 en sus labores diarias.

5. Entender la base de los diferentes medios: En el tema de la convergencia es clave que el periodista sepa identificar los puntos fuertes de cada medio para saber qué recursos puede aprovechar de cada uno de ellos.

6. Conocer la narración multimedia: El periodismo online exige ir mucho más allá del texto. Hoy los usuarios necesitan contenidos con video, fotos, infografías, material descargable y enlaces a informaciones relacionadas. Para eso, se requiere tener muy claro los conceptos que exige la narración multimedia.

7. Coordinar comunidades online: Estar al tanto de la interacción social en la red es fundamental para acercarse a las audiencias, sintonizarse con sus intereses y darles visibilidad. Saber aprovechar el potencial que ofrecen las comunidades online es una estrategia clave para mantener un sitio dinámico empujado por la energía de los usuarios.

8. Leer estadísticas de tráfico y datos de los usuarios: Gracias a varias herramientas que existen en internet, los periodistas pueden tener una idea clara de cómo se comporta su sitio, cuántas visitas recibe, cuáles son los contenidos más apetecidos, que secciones y funcionalidades despiertan mayor interés y participación, entre otras. En general, las estadísticas que ofrecen sitios como Google Analytics y Alexa permiten seguirle el rastro a las audiencias y conectarse con sus necesidades.

9. Asumir el rol de autor, editor y publicar su propio material: La forma intuitiva en las que están diseñadas las herramientas web y la inmediatez que exige este medio, crean un escenario en el que una sola persona puede encargarse de todo el proceso de producción de contenidos.

10. Entenderse con los equipos de desarrollo tecnológico: Una de las barreras que enfrentan los periodistas que tienen algún emprendimiento web, es enfrentarse a un equipo de ingenieros que por motivo técnicos frenan sus iniciativas. Por eso, es importante que el periodista maneje los conceptos tecnológicos para tener argumentos a la hora de solicitar un recurso o una innovación.

11. Adaptarse a los ciclos de vida de la información: El ritmo vertiginoso de la web exige que los contenidos circulen, se complementen, se transformen, se enlacen con gran rapidez y le den paso a otros productos más relevantes cuando sea necesario. Es una lógica muy distinta a la de los medios impresos donde la información queda estática una vez publicada.

sábado, 4 de julio de 2009

Internet está vigilado y controlado incluso en las democracias

Reporteros sin fronteras

Tras pedir, junto con Amnistía Internacional, el levantamiento de la censura en Internet, Reporteros sin Fronteras publica un informe titulado "Los enemigos de Internet", en el que la organización hace un balance de la censura de Internet en veintidós países.

“Los doce enemigos de Internet (Arabia Saudita, Birmania, China, Corea del Norte, Cuba, Egipto, Irán, Uzbekistán, Siria, Túnez, Turkmenistán y Vietnam ) han transformado sus redes en Intranet, impidiendo que los internautas accedan a informaciones que se consideran ’indeseables’. Todos esos países ponen de manifiesto no solo su capacidad para censurar la información, sino también la represión prácticamente sistemática de los inernautas molestos", ha declarado la organización.

Diez gobiernos, que Reporteros sin Fronteras sitúa "bajo vigilancia", también han adoptado medidas preocupantes, porque pueden abrir la vía para que se cometan abusos. La organización llama especialemente la atención sobre Australia y Corea del Sur, donde algunas medidas recientes pueden poner en peligro la libertad de expresión en Internet.

"No es solo que la Red está cada vez más controlada, sino que también están apareciendo nuevas formas de censura, basadas en la manipualción de la información. Comentarios teledirigidos colgados en páginas muy consultadas y pirateo informático orquestado por gobiernos censores, están interfiriendo la información por Internet", ha añadido la organización.

Actualmente hay 70 ciberdisidentes entre rejas, por publicar información en Internet. China conserva el triste record de ser la mayor cárcel del mundo para los ciberdisidentes, seguida de Vietnam e Irán.

Descargar el informe

PDF - 647.4 KB